Con la idea de que haya cada vez más instrumentos únicos surgidos de cada necesidad particular, el grupo agita el MIDI por mano propia.

Originalmente publicado en el suplemento NO del diario Página/12.

Por Julio Nusdeo. Foto de Cecilia Salas.

Los hermanos Alejo y Mateo Yael gestaron Yaeltex de manera informal cerca de 2009, cuando el foco que hoy ponen en interfaces MIDI no estaba tan claro: “Hacíamos trabajos de interfaz a nivel general, instalaciones interactivas, rubros que no pensamos dejar del todo pero que de a poco decantaron en los controladores”, dice Mateo. Bajo el estado actual de libre flujo de información, donde jóvenes se salen del lugar de consumidores de tecnología para ligarse de manera activa como generadores, gran parte del laburo de Yaeltex es incentivar esa iniciativa en el ámbito de la música y las artes multimediales. A tal efecto, el desarrollo de su placa Kilomux vino a enriquecer, potenciar y facilitar la creación de controladores MIDI como ninguna otra cosa.

Desde el armado de su primer controlador, La Sensible, plagado de sensores, piezoeléctricos, botones y potenciómetros donde una interfaz Electrotap Teabox decodificaba voltaje en audio digital, el aprendizaje devino guiado por la curiosidad y la experimentación. A la “sexy y steampunk” Sensible que funcionaba con Max para Live, le siguió la serie Metropolis, que profundiza ideas contenidas en estructuras robustas de madera que llevan nombres de ciudades ligadas a la historia familiar. Allí pasaron de usar una interfaz Doepfer a una Brain v2 de Livid Instruments, fáciles de conectar, pero que “fallaban al pretender una interacción más profunda”, dice Franco Grassano, ingeniero electrónico y barilochense (como los Yael), que se sumó en 2010.

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Habiendo experimentado con Arduino y topándose con el límite de entradas y salidas que tiene este cerebrito programable al que se le puede conectar botoncitos, potenciómetros, luces y luego programar para qué sirven, la primera versión del Kilomux que vino a ampliar la situación se hizo en colaboración con Jorge Crowe (Laboratorio de Juguete), que lo diseñó en Fritzing en una tarde. Mateo: “La primera versión sólo tenía entradas. Las siguientes vinieron a sumar salidas para volver información al mundo real”.

El Kilomux fue pensado para el taller de armado de controladores MIDI, algo que ahora está siendo trocado por un fuerte pilar de información en yaeltex.com, a través del foro y una wiki cargada de data. Alejo: “Estamos intentando hacer un ecosistema donde convivan elementos de hard y soft, además de tutoriales y una wiki para tener un entorno flexible en donde cada uno pueda fabricarse su controlador MIDI decidiendo a qué profundidad quiere involucrarse”. La idea que el grupo trae entre ceja y ceja es que existan cada vez más controladores e instrumentos únicos y tecnologías adaptada a los usuarios: “Que tu instrumento/herramienta salga de tu necesidad”.