El primer taller de controladores MIDI con Arduino terminó. Desde marzo veníamos planificando la idea, que teníamos desde hace tiempo atrás. Pensamos que este tenía que ser el año en el que lo hiciéramos realidad y finalmente, sucedió. Fueron 5 encuentros en los que experimentamos de manera intensiva el proceso de creación de un controlador MIDI desde cero. Si hacerlo no es tan fácil para nosotros ¿cómo hacerlo fácil para otros?. Fue un desafío grande y una recompensa aún mayor.

El primer día nos presentamos entre todos, cada uno contó para qué participaba del taller, de qué palo venía y luego hicimos una introducción histórica pasando por las primeras interfaces humano-máquina, las primeras computadoras, el origen del protocolo MIDI, Arduino y el hardware open source. Para empezar a bocetar, presentamos los componentes que teníamos disponibles para el taller: potenciómetros, faders, botones, LEDs, sensores ultrasónicos. La idea del boceto es probar distintas combinaciones y ver en tamaño real cómo plasmamos nuestra necesidad en una interfaz. El bocetado en papel no es solamente algo romántico: en la hoja podemos cambiar la disposición de las cosas e interactuar con ellas con nuestras manos de una manera que sería imposible en la computadora. Con la idea terminada, se vuelca al bocetado en la computadora y en el segundo encuentro, con una semana de por medio para poder madurar nuestras ideas, los participantes pudieron cristalizar sus ideas.

Papel

En el segundo encuentro, además de ser en el que terminamos los diseños, empezamos a jugar con los ejemplos básicos de Arduino. Afortunadamente, estos ejemplos incluyen casi los mismos componentes que usamos para los controladores: botones, LEDs, potenciómetros y sensores. Entendiendo la lógica básica de la electrónica y programación de la Arduino, un nuevo mundo de posibilidades suele abrirse ante los ojos de las personas, que quizás es la idea de que la tecnología puede hacerse de manera accesible, y puede hacerla uno mismo, dedicándole un poco de entusiasmo y tiempo. Esa es un poco nuestra propia historia.

Entre el día de cierre de los diseños y el tercer encuentro se dio la parte más intensa de trabajo en el laboratorio de Yaeltex. Maratónicamente, cerramos y estandarizamos los diseños para enviar a producir los acrílicos a MidpointAR, hicimos el diseño electrónico de los 14 circuitos y comenzamos a fabricar junto a nuestros amigos de Laboratorio de Sonido las plaquetas electrónicas. Por suerte —y luego de largas trasnochadas dignas de las entregas universitarias de los arquitectos o diseñadores industriales— llegamos con todo listo para el tercer encuentro: el momento de soldar.

Soldar es de esas manualidades que hacen que te pierdas en el tiempo. Además de que es divertido y bastante lindo de ver cómo el estaño se une con las pistas de cobre o las patitas de los LEDs, funciona como una actividad algo terapéutica. Si bien la mayoría de los participantes del taller no tenían experiencia alguna con soldadura, los resultados fueron excelentes: solo un quemado (nada grave, esperábamos más), y alrededor de 3500 puntos de soldadura en total. Nada mal. Además de la soldadura, en la tercer fecha todos pudieron ver ya sus acrílicos cortados y grabados con los diseños fruto de los primeros encuentros.

Soldadura

Hay pocos momentos tan lindos en el armado de hardware como el momento en el que muchas ideas que fueron diseñadas en el plano virtual pasan a estar materializadas y unidas en nuestras manos. El cuarto y anteúltimo encuentro fue para montar la placa en el gabinete y comenzar a hacer pruebas. Hasta que no probamos que todo funciona correctamente, no se canta victoria. La resolución de problemas inesperados o malos funcionamientos en la fabricación de hardware es un juego de ingenio que requiere absoluta concentración y capacidad de deducción.

Para hacer las pruebas durante el taller, conectamos las plaquetas soldadas por los chicos a las Arduino, a través del KiloMux Shield, que funciona como un intermediario entre ambas. Todos los 14 KiloMux Shields fueron pre-producidos durante la semana en otras maratónicas sesiones de fabricación de PCB, agujereo, soldadura y testeo.

Una vez chequeado que todo funcionara en cuanto a electrónica, la tarea de los chicos fue en las compus. Configuramos los mensajes MIDI de cada controlador modificando el código de Arduino del KiloMux y empezaron las pruebas de mapeo MIDI en software. Otro momento destacable de este extraño oficio: ver que al mover una perilla de un hardware que hicimos nosotros, podemos mover una perilla en Resolume, Ableton Live o un sintetizador analógico como el Elektron. A su manera, se trata de una pequeña victoria. Es como si tuviéramos un infiltrado dentro de un mundo de ‘productos’, donde todo está hecho de manera industrial, y podemos hablar el mismo idioma con nuestras artesanías.

Controlers

Para el encuentro de cierre hicimos una jam a la que también invitamos amigos y gente que nos ayudó durante el taller. Mientras el taller seguía abierto para resolver cuestiones pendientes de quienes todavía no tenían completamente cerrado su controlador, conectamos parlantes, un proyector, hicimos vaquita para comprar cervezas, pizza y nos pasamos toda la tarde escuchando música y proyectando visuales de quien quisiera conectarse con su nuevo hardware. Aprovechamos para hacer buenas fotitos de cada aparato, terminó bien tarde y fué un cierre perfecto para tamaña experiencia.

El grupo humano que surgió durante el taller fue un lujo. Gente talentosa, entusiasta, con ganas de compartir, aprender y que generó un clima sumamente relajado. Gracias a ustedes: Alan, Andrés, Bacter, Catriel, Felipe, Joaquín C, Joaquín A, Luciano, Luis, Nahuel, Nico H, Nico M, Pablo y Roger. ¡Son unos capos!

Foto grupal fin taller

Gracias también a los amigos increíbles que nos ayudaron de distintas maneras para que todo esto suceda:

  • – Al enorme Javi por tanto, tanto.
  • – Nuestras queridas madres Mirta y Marina.
  • – Nuestros hermanitos Amina, Teo, Caro y Alejito que pusieron sus ojitos a retratar momentos de todo esto.
  • – Valen y Manu, tantísimas incontables ayudas y companías. <3
  • – Fran, Nico y Andi (Laboratorio de Sonido) por ayudarnos con las placas.
  • – Pablito, por la potencia y la paciencia.
  • – Pit, por ayudarnos a comunicarnos.
  • – Jorge y Lucas, por compartirnos sus enormes conocimientos y habilidades.
  • Wazzabi, por los soldadores y por ser nuestra propia escuela.
  • – Lautaro e Iván (Mid Point AR) por su predisposición y laburazo con los gabinetes acrílicos. Recomendados para corte y grabado láser en Chacarita.
  • – Al grupo Electrones Libres porque junto a otros nichos virtuales se han convertido en nuestra universidad ideal donde se puede ser maestro y aprendiz en simultáneo.

Eso es todo por ahora. Queríamos bajar a palabras tanta emoción. Claramente quedamos copados y ya estamos pensando en el TCMIDI#2. La fecha aún no está definida pero no falta mucho. Si querés recibir novedades podés inscribirte en la lista de mails o enterarte en nuestra página de facebook.

¡Gracias!

Algunos modelos de la familia TCMIDI#1

Algunos modelos de la familia TCMIDI#1